Pequeñas ciudades que también brillan de noche: Cuenca, Oviedo, Segovia y Toledo

La iluminación de las ciudades les otorgan un aspecto mágico al caer el sol. Los ejemplos suelen ser siempre las grandes urbes y sus orgías lumínicas. Pero también las pequeñas y bellas ciudades de España brillan de otro modo en la noche. Más íntimo y con un toque de misterio; así es el turismo urbano Segovia, Cuenca, Oviedo y Toledo cuando ya ha caido la noche.

Segovia
En la Segovia nocturna se enseñorea el Alcázar. Al acercarnos, especialmente de noche, más que un recinto fortificado el Alcázar de Segovia parece un castillo de cuento, sobre todo en invierno, cuando el camino que debemos recorrer para llegar hasta él y los bosques que lo circundan aparecen nevados. Nos costará creer que es real.

No muy lejos, la Catedral. De noche se resaltan sus encantos gracias a la sutil iluminación que la hace igual de visible a kilómetros de distancia también tras el ocaso. Fue la última catedral de estilo gótico que se construyó en España.

Cuenca
Cuenca está declarada Patrimonio de la Humanidad. A pesar de ser capital de su provincia, sigue manteniendo la esencia de un pueblo que la hace tan especial, también de noche. Desde la oficina de turismo se ofrecen visitas guiadas diurnas y nocturnas.

Merece la pena cruzar el puente de San Pablo que salva la hoz del Huécar a la entrada de Cuenca. Solamente desde el otro lado apreciaremos sus famosas Casas Colgadas. Pese a no ser el puente original, su estilo industrial contrasta con el lado más conservador y rural de esta zona de la ciudad. Se ilumina con el mismo tono que las Casas Colgadas.

Oviedo
Situado en pleno casco viejo de la ciudad, el edificio del ayuntamiento desvela su arco hacia la calle Cimadevilla, la que fuera durante años centro comercial, bancario y administrativo. Proyectado en el siglo XVII, contrasta su iluminación azulada con los tonos anaranjados de las farolas.

Cerca queda San Miguel de Lillo, una de las iglesias prerrománicas más increíbles de España. Declarada Patrimonio de la Humanidad, es junto con Santa María del Naranco una de las joyas arquitectónicas asturianas. De noche, la iluminación destaca incluso sobre uno de los árboles que lo rodean, añadiendo misterio al entorno.

Toledo
Hay ocasiones que, para obtener la mejor fotografía de un lugar hay que salirse de él. El caso de Toledo es uno de ellos. Son muchos los que se acercan de día hasta el mirador del Valle, situado nada más cruzar el Tajo. Cuando comienzan a encenderse las luces de la ciudad, surge una de las más hermosas ciudades que podemos contemplar de noche. Desde este punto se entiende la importancia que tiene y tuvo el Alcázar.

El Alcázar estaba proyectado para ser residencia real, pero nunca lo fue. Sin embargo, aún hoy preside orgulloso la colina más alta de la ciudad. Tal fue su importancia, que se refleja incluso en la iluminación  actual, visible a varios kilómetros de distancia.

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